Ahí están con muchos colores las bailarinas de la soledad. Regalan un cuerpo, o bien lo venden, pero cuando dan sin pensar en lo que quieren, lo dejan a la suerte. La poesía, maquinitas de la ciudad, por calle arriba o abajo, están siempre detrás de una esperanza.
Detrás de los ojos con excesos rosados o azules en los borden están ellas, aquellas que calman los afanes de frenéticos ríos blancos que buscan cauce, no lo encuentran, la desembocadura muere, después de unos cuantos pesos, centavos, o nimios billetes de cualquier valor sin nacionalidad.
Solitarias y solitarios se encuentran. Las buscan quienes ya no tienen afanes del corazón, y ellas con latidos siempre ajenos, respiran soledad cuando la sangre circula por venas que perdieron la pasión.
Calle sufrida, calle tristeza de tanto amar, ellas, ellos, y todas las formas con las que regalan su cuerpo, aparecen en una esquina y se pierden luego en un cuarto muy lujoso o muy precario pero siempre ausente de compañía.
Las soledades se encuentran en efímeros instantes, las horas se convierten en tarifa, luego, sólo luego desaparecen los rostros cómplices de una desventura y él se va más vacío y ella se queda con una soledad que no tiene maquillajes.
Para ellas, que por amor, placer o dinero regalan, y para ellos que compran los regalos sin sangre ni corazón un aplauso de soledad y tristeza.
Manu Chau Me llaman Calle:
sábado, 12 de abril de 2008
La vida es una moneda
Cuando la vida va pasando, son tantas las letras que hemos unido para pronunciar y encontrar algún sentido. Rostros, colores, olores y calores agitados o tranquilos. Tantos ojos que nunca fueron parte de nosotros. Los pasos huyeron siempre con el rastro de la soledad. Labios ajenos, siempre lejanos y prohibidos.
Esta mezcla que todos los días repasamos nos invita a recorrer caminos infinitos, sin embargo, regularmente elegimos los dos o tres acostumbrados. Así empieza a ser frustante una experiencia que se acaba. No sé cuándo, no sé donde y mucho menos cómo, pero el canto a la vida, es al tiempo una alabanza de muerte, sus danzas nos conducen a la sombra certera del no ser.
Ni mucho menos quiero ser filosófico con este "manojo de palabras", pero los 10 dedos largos y flacos, quizás desafinados, dejan escribir algunos sentidos o sin sentidos.
La vida es una moneda, en efecto, quien la rebusca la tiene, y nos peleamos todo el tiempo en ese rebusque que nos deja sin un minuto para reír llorar o envolvernos en perversas soledades.
Solitario, siempre con muchos rostros que se ven, solitario con llantos en silencio, sólo quiero decir que la interpretación de Baglietto y la letra de fito, dan un canto de esperanza, de modestia y quizás de apertura para que los infinitos caminos de la existencia no sean sólo unos pocos, aquellos de los que vivimos esclavos...
Y aquí dos videitos, con la versión de Baglietto y la nueva y quizás extraña de unos cantantes chilenos.
Esta mezcla que todos los días repasamos nos invita a recorrer caminos infinitos, sin embargo, regularmente elegimos los dos o tres acostumbrados. Así empieza a ser frustante una experiencia que se acaba. No sé cuándo, no sé donde y mucho menos cómo, pero el canto a la vida, es al tiempo una alabanza de muerte, sus danzas nos conducen a la sombra certera del no ser.
Ni mucho menos quiero ser filosófico con este "manojo de palabras", pero los 10 dedos largos y flacos, quizás desafinados, dejan escribir algunos sentidos o sin sentidos.
La vida es una moneda, en efecto, quien la rebusca la tiene, y nos peleamos todo el tiempo en ese rebusque que nos deja sin un minuto para reír llorar o envolvernos en perversas soledades.
Solitario, siempre con muchos rostros que se ven, solitario con llantos en silencio, sólo quiero decir que la interpretación de Baglietto y la letra de fito, dan un canto de esperanza, de modestia y quizás de apertura para que los infinitos caminos de la existencia no sean sólo unos pocos, aquellos de los que vivimos esclavos...
Y aquí dos videitos, con la versión de Baglietto y la nueva y quizás extraña de unos cantantes chilenos.
lunes, 18 de febrero de 2008
Viajando
Hoy me senté frente al computador con una ganas frenéticas de escribir, sin embargo, el tiempo me dijo que no era posible, que debía volver a mis labores. Los personajes sudaban agrios pasajes de movimiento narrativo y sin embargo no podían llegar, por eso decidí que este espacio de un mundo por narrar, no puede ser escrito por una sola persona y es por eso que invito a quien quiera unirse a la escritura colectiva, lo haga, lo importante es viajar, contar aquello que pasa, así estemos frente al computador o en un asiento, o en cualquier parte...
Aquí puede hacer frío, allá calor, pero en la combinación de climas y palabras encontraremos las historias. Es este un blog para muchos, pero también para pocos, porque la escritura suele ser escasa en tiempos de olvido por el otro.
Mi ánimo es animar y mejor no dejo que las palabras dibujen otras ideas. A la tristeza o a la alegría, al color o a la sangre gris, sólo pistas, solo rastros, solo rostros.
Espero aportes, este blog es abierton y no es mío la palabra es el centro y quienes participemos sólo seremos mediadores.
Aquí puede hacer frío, allá calor, pero en la combinación de climas y palabras encontraremos las historias. Es este un blog para muchos, pero también para pocos, porque la escritura suele ser escasa en tiempos de olvido por el otro.
Mi ánimo es animar y mejor no dejo que las palabras dibujen otras ideas. A la tristeza o a la alegría, al color o a la sangre gris, sólo pistas, solo rastros, solo rostros.
Espero aportes, este blog es abierton y no es mío la palabra es el centro y quienes participemos sólo seremos mediadores.
jueves, 8 de febrero de 2007
Un historiador con palabras del alma
Un vistazo a este historiador que si sabe combinar la realidad con la teoría...
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